EL PAPA INAUGURA LA ASAMBLEA GENERAL DEL SÍNODO CON UNA MISA EN LA PLAZA DE SAN PEDRO

Por Chistopher Wells
Publicado por vaticannews.va el 02.10.2024

En su homilía durante la Misa de Inauguración Solemne de la Segunda Sesión de la XVI Asamblea General del Sínodo de los Obispos, el Papa Francisco subraya la necesidad de corazones abiertos al diálogo y la importancia de la armonía que viene del Espíritu Santo.

La homilía del Papa Francisco en la Misa de apertura de la Asamblea General del Sínodo se centró en las imágenes de “la voz, el refugio y el niño”.

En su reflexión para la fiesta de los Santos Ángeles Custodios, el Papa recordó el mandato de Dios “de escuchar la voz del Ángel que Él había enviado”.

Esforzándose por comprender el camino

Mientras la Iglesia continúa su camino sinodal, afirmó, “el Señor pone en nuestras manos la historia, los sueños y las esperanzas de un gran pueblo”, la Iglesia esparcida por el mundo. Invitó a los participantes a “esforzarse por comprender el camino que debemos seguir para llegar a la meta que el Señor desea para nosotros”.

Para eliminar los obstáculos a la armonía querida por el Espíritu Santo, continuó el Papa, es necesario estar abiertos a la aportación de todos, para escuchar la voz de Dios.

Un abrazo acogedor, un lugar de refugio.

Con el concepto de refugio, el Papa Francisco dijo que las alas protectoras del ángel de Dios se convierten en “un símbolo de lo que Dios hace por nosotros, y también un modelo para que sigamos”. Los dones de cada uno son una gran riqueza para toda la Iglesia; pero al mismo tiempo, debemos estar dispuestos a acercarnos unos a otros, ofreciéndonos unos a otros “un abrazo acogedor y un lugar de refugio”.

“Cuanto más nos demos cuenta de que estamos rodeados de amigos que nos quieren, nos respetan y nos aprecian”, afirma, “amigos que quieren escuchar lo que tenemos que decir, más libres nos sentiremos de expresarnos de forma espontánea y abierta”.

Como un niño pequeño

Por último, el Santo Padre invocó la imagen de “un niño”, como el que Jesús puso ante los discípulos, “invitándolos a convertirse y a ser pequeños como Él”.

La paradoja de que el más grande en el cielo sea aquel que se hace pequeño, como un niño, “es fundamental para nosotros”, afirmó el Papa. Aunque el Sínodo afronte necesariamente temas grandes e importantes, “es precisamente por esto que no debemos perder de vista al niño, a quien Jesús sigue poniendo en el centro de nuestros encuentros y mesas de trabajo”.

“Hermanos y hermanas –concluye el Papa Francisco-, retomemos este camino eclesial con la mirada puesta en el mundo, porque la comunidad cristiana está siempre al servicio de la humanidad, para anunciar a todos la alegría del Evangelio”.

Y finalmente, después de anunciar su intención de presidir el rezo público del Rosario el domingo para implorar a la Virgen María el don de la paz; y de proclamar una jornada de oración y ayuno al día siguiente por la paz en el mundo, el Papa Francisco invitó a los fieles a seguir “caminando juntos”, escuchando al Señor y dejándonos “guiar por la brisa del Espíritu”.

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