Oraciones


 

Ven, Espíritu Santo,
Tú que eres armonía, haznos constructores de unidad;
Tú que siempre te das,
concédenos la valentía de salir de nosotros mismos,
de amarnos y ayudarnos,
para llegar a ser una sola familia.
Amén.

(Papa Francisco)


Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo, no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que no gustas, has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees, has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres, has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo dejas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo, has de dejarte del todo en todo.
Y cuando lo vengas del todo a tener, has de tenerlo sin nada querer.

(De los “Versillos del Monte de Perfección”, de san Juan de la Cruz)


Padre, envíanos el Espíritu Santo que Jesús nos ha prometido, Él nos guiará hacía la unidad,
Él es el que nos da el carisma,
que hace las diferencias en la Iglesia,
y también Él nos da la unidad.
Envíanos el Espíritu Santo.
Que nos enseñe todo lo que Jesús nos ha enseñado.
Que nos de la memoria de todo lo que Jesús ha dicho
Jesús, Señor, Tú has pedido para todos nosotros la gracia de la unidad
Señor, esta Iglesia que es tuya, no es nuestra
La historia nos ha dividido.
Jesús ayúdanos a ir por el camino de la unidad o
por el camino de esta unidad reconciliada
Señor, Tú siempre has hecho todo lo que has prometido,
danos la unidad de todos los cristianos,
Amén.

(Papa Francisco)


Que triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar,
una empresa que emprender.
Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito con los grandes trabajos;
hay pequeños servicios que son buenos servicios:
ordenar una mesa, ordenar unos libros, peinar una niña.
Aquel que critica, éste es el que destruye, tu sé el que sirve.
El servir no es faena de seres inferiores.
Dios que da el fruto y la luz, sirve.
Pudiera llamarse así: “El que Sirve”.
Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos pregunta cada día:
¿Serviste hoy? ¿A quién? ¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?”

(Gabriela Mistral)